Un trabajo, ensayo académico, artículo... o como quieran llamarlo que escribí hace un año. Durante largo tiempo las lecturas de
The Tempest han sido articuladas según el esquema clásico de las obras del dramaturgo inglés, Shakespeare, como podemos observar, por ejemplo, en una obra en la que se recogen interpretaciones de The Tempest de hace tres siglos como es
The Tempest, A Selection of Critical Essays de DJ Palmer. Se la consideraba una tragicomedia pastoril con los temas de la naturaleza y la civilización como preocupaciones centrales. Pero, ¿qué es la obra en realidad? Solía creerse que la figura de Próspero estaba ligada a Dios o incluso al propio autor de la obra, Shakespeare. Pero estas lecturas tradicionales han ido mostrando sus pequeñas fisuras y el personaje de Próspero ha ido perdiendo sus características de superhéroe, apareciendo, en su lugar, interpretaciones que llevan a explorar el papel de Calibán, el personaje sometido, como eje fundamental de
The Tempest.
Podríamos justificar este papel principal en la obra aludiendo al hecho de que Próspero está repitiendo su historia anterior a la llegada a la isla. Se trata de una usurpación de su poder en la que él no permanecerá pasivo esta vez. Se da, de este modo la oportunidad de revivir el pasado con la seguridad de un resultado diferente puesto que esta vez, con la ayuda de su magia y poderes, destruirá la conspiración. Calibán alberga varias funciones; primero nos lo encontramos en el papel de Antonio, un Antonio que esta vez no tendrá éxito. Asimismo, también tiene asignada la tarea de esclavo traidor. Por supuesto, no podemos olvidarnos del carácter contradictorio de Calibán, quien al comienzo de
The Tempest se sale fuera de la obra de Próspero porque viene a contradecir y disputar el prólogo que éste ofrece en la segunda escena. Parece que Calibán abandonase su papel, como si por un instante éste no estuviese sumergido en el océano en el que todas las mareas las domina Próspero. No hay lugar a dudas de que Próspero ha preparado la rebelión de Calibán para ratificar su carácter de traidor y deberíamos hacer referencia a que seguramente la rebelión de Calibán sea la máscara tras la que Próspero quiere ocultar su propia usurpación, pues la traición de éste le sirve de nueva justificación para su sometimiento. Otra estrategia diferente que se emplea en
The Tempest, desde un punto de vista más formal, para disfrazar el poder colonizador es el presentarlo como estructuración estética. En cuanto a esto, tenemos que señalar que muchos aspectos de la obra, tales como el mantenimiento de las tres unidades, o sus constantes alusiones a lo pastoril, y en especial al pueblo italiano (todos los personajes excepto Calibán son de este país) que tenía unas connotaciones singulares, de amor (aunque con asesinatos) y bienestar, en la época de Shakespeare. Aunque estos elementos no dejan de ser necesarios puesto que los encontramos en la mayoría de las obras de esta época, son mecanismos para producir una visión agradable, que parezca no explotadora, sino estética y fuera del ámbito del poder, que únicamente pretende ocultar lo que es verdaderamente importante en la obra, el sometimiento de la figura de Calibán a manos del “avance” y la “cultura” de Próspero.
De este modo la figura de Calibán constituye en cierto sentido, por supuesto en nuestra lectura colonial de
The Tempest, el centro, el punto sobre el que gira la obra, y de este modo, aunque las lecturas coloniales son quizás las más importantes, la crítica que con más frecuencia se plantea a estas lecturas de
The Tempest es que su exclusividad deja de lado otros muchos aspectos de la obra que también son relevantes. Otro aspecto que se suele criticar de las lecturas coloniales es la aparente contradicción que está inherente en los planteamientos ya que se rechaza la existencia de una esencia humana eterna que permita generalizar sobre los hechos presentados en las obras de Shakespeare, y sin embargo a la hora de hablar del colonialismo implícito en
The Tempest, dan por sentado nuestro concepto moderno de colonialismo, sin explorar en profundidad las diferencias y los matices del colonialismo actual y lo que de éste pudiera haber existido en el momento en el cual la obra fue escrita.
LECTURA POSTCOLONIAL DE LA RELACIÓN CALIBÁN-PRÓSPERO-MIRANDA
Tal y como señalábamos en la introducción, el nuevo clima ideológico a finales de los sesenta favoreció que se desenvolviesen las interpretaciones de
The Tempest que se centraban en la explotación de Calibán. Próspero reconoce tal explotación de manera deliberada cuando Miranda le dice en el Acto I que no soporta ver a Calibán, y contesta: “
We cannot miss him. He does make our fire...That profit us”. Es lícito afirmar que, por lo tanto, el eje de la obra es Calibán, representante de las culturas nativas oprimidas por el colonizador “europeo”: Próspero. Este poder que ejerce Próspero sobre Calibán es legitimizado mediante una narración de resistencia a lo que sería una especie de Sistema Educativo. Parece ser que Calibán es incapaz de acceder a la educación que Próspero le ha ofrecido, pues el personaje objeto de estudio ofrece resistencia, tal y como señalábamos en la introducción, a su “maestro/colonizador”. Próspero pretende influir en Calibán (y Ariel) mediante su narración inicial con Miranda, pues no es una simple descripción neutral de los hechos, sino que está cargada de connotaciones victimistas beneficiosas para la figura en posición de poder, siendo impuesta a Calibán y Ariel, a pesar de las protestas inmensamente perceptibles del uno y las quejas tímidas del otro. La situación calibanesca es una eterna guerra entre querer y poder, en cuya batalla final gana el “puedo” la guerra al “quiero”, pues Calibán sigue al final de la obra subordinado a su “amo”. No cabe, de este modo, a estas alturas, duda de que la relación entre el “nuevo profesor substituto” y el “alumno rebelde” de la obra es una relación con grandísimas semejanzas a la de Colonizador y Colonizado.
Continuando en esta línea debemos aludir al lenguaje de Calibán. En la obra el único ser que posee libros y “arte” es Próspero, y es él quien proporciona todo lo que sabe a Miranda e incluso proporciona la habilidad del lenguaje a Calibán. También es preciso mencionar la estrecha relación en la obra entre colonialismo y cultura, ya que es el colonizador de la isla quien transmite la “cultura” (aunque seguramente habría que decir “su” cultura) al ser colonizado. Atendiendo al habla de Calibán podríamos plantear varias preguntas con respecto a lo que el autor de la obra pretende conseguir con nuestro personaje en su obra. Si nuestro personaje es enseñado por Próspero ¿por qué Shakespeare, que ridiculiza a Calibán tanto por su nombre, anagrama de caníbal, no hace lo propio empleando su forma de hablar para parodiarlo tal y como hicieron los westerns con los indios americanos? Para responder a esta cuestión tendríamos que decir que pesar de que en la obra no aparece ningún indicio de que Calibán no sepa hablar adecuadamente, sí hay vestigios de que éste emplea el lenguaje que le ha enseñado sobre todo para “maldecir”, como el mismo indica, aunque si es verdad que el parodiarlo podría haber proporcionado a Shakespeare grandes escenas cómicas.
Encauzando ya la relación Miranda-Calibán, debemos señalar que las críticas feministas han conectado con frecuencia la situación del sometimiento de la mujer en la obra con la situación de las minorías representadas por Calibán, y de este modo se insiste en que la oposición a la estructura de poder presente en The Tempest debe ser un anticolonialismo en el que tengan asegurada su cabida cuestiones de género.
The Tempest ha sido tratada por la crítica feminista en menor medida que otras obras de Shakespeare y esto, supuestamente es, aunque pueda sonar paradójico, debido a la gran ausencia de personajes femeninos en esta obra: tan sólo aparece Miranda, aunque se menciona a su madre y a la hermana de Ferdinand, Claribel, y por su puesto también se habla de la bruja Sycorax, la madre de Calibán: la obra, en conjunto, tiende a restar importancia a los personajes femeninos, pero, de manera extraña, la presencia y castidad del personaje subordinado, de la obediente Miranda, es un elemento importantísimo dentro de la organización del poder en la obra, puesto que la esclavitud de Calibán es justificada debido a su intento de violación a ésta. En cuanto al esquema alegórico de la obra, la mayoría de los críticos están de acuerdo en que la castidad de los dos jóvenes (Miranda y Ferdinand) representa la virtud humana en general, mientras que la lujuria de Calibán (por su intento de violación) representa todo el vicio humano.
El leer los personajes de esta forma tan simbólica puede tener, en cambio, algún peligro, pues lleva a concebir la obra con polaridades, con dicotomías, entre el vicio y la virtud, la materia y el espíritu, y así es mucho más fácil la interpretación “natural” y tradicional de Calibán como representante de la lujuria, la desobediencia y el mal, mientras que el personaje que lo esclaviza puede aparecer como el bien y en definitiva como una figura divina. En el esquema simbólico anteriormente mencionado, el único papel de Miranda es ser casta, existir como un distintivo del decoro, y entonces plenamente carente de libertad. Miranda, mujer blanca colonizadora, ha debido aprender a obedecer los postulados de Próspero de la colonización y como ya hemos mencionado cuando comienza la obra Próspero dice a Miranda en el primer acto que todo ha comenzado “but incare of thee”, y, de igual forma, es en la misma escena cuando se presenta la esclavitud de Calibán como consecuencia de su intento de violación. Miranda es, por lo tanto, en esencia, una propiedad que pasará del padre a su marido. Ante tan ciega subordinación debemos decir que no es de extrañar, como afirma Laura E.Donaldson en su artículo “
The Miranda Complex”, que Calibán y Miranda no se asocien para intentar expropiar el poder de Próspero en la obra, pues se odian mutuamente; el uno odia a la hija de su invasor y no ve en ella una posible aliada y Miranda simplemente repudia a Calibán por su naturaleza (en una muestra de su elitismo adquirido de Próspero) y, evidentemente, por su intento de violación. Si imaginásemos una nueva Miranda del siglo “XXI”, ésta sería consciente de que su padre no es ningún dios infalible, de que su virginidad no tendría ningún valor simbólico y de que la esclavitud de Calibán no es, ni mucho menos, razonable. Ésta sería una Miranda que aunaría fuerzas con Calibán como ser humano explotado y oprimido. Debemos reconocer, de este modo, que la situación subordinada de Miranda debe ser considerada en igual medida que la situación de opresión de Calibán, siendo entonces racismo y sexismo en The Tempest, censurados con igual medida.
Sería importante analizar el comportamiento salvaje de Calibán con respecto a Miranda y para ello es absolutamente preciso aludir a O.Mannoni, quien en su libro Psicología de la colonización aborda este asunto y emplea un concepto que denomina “el complejo de Próspero”, definido en la página 25 de la edición inglesa (New York, 1956) como:
“
el conglomerado de disposiciones neuróticas inconscientes que diseñan a la vez la figura del paternalismo colonial”y “el retrato del narcisista cuya hija ha sido objeto de una tentativa de violación por parte de un ser inferior”. En este libro por primera vez, Calibán queda identificado como el colonial, y además es el hecho de que éste sienta el “complejo de Próspero” lo que lo lleva neuróticamente a requerir y a su vez a atacar la presencia de Próspero (colonizador), sea directamente contra él, como cuando conspira para derrocarle con la ayuda de Trínculo y Estéfano, o bien sea actuando contra su ser más querido, es decir, Miranda, mediante su intento de violación fallido. Resulta evidente, pues, que la intención de Calibán no es escuetamente disfrutar del cuerpo de la casta Miranda, sino lo que verdaderamente trata de conseguir éste no es más que dañar el microuniverso de su colonizador, de Próspero.
FORBIDDEN PLANET
[1], ¿ADAPTACIÓN O TRASLADO?
Cuando intentamos definir la película de Fred M. Wilcox, preferimos hablar de transposición, en lugar de adaptación. En cambio, creemos que una adaptación, en cierta medida es ya una nueva creación y quizá no cabría excluir el término adaptación para referirnos a una obra hipertextual inspirada en una hipotextual. El hipertexto no deja de ser, a fin de cuentas, un hipotexto adaptado sin duda a los tiempos modernos y a las formas de comunicación que pasan necesariamente por la integración con la tecnología multimedia, de cuyos recursos se ayuda cada vez más el cine. Ahora bien, Forbidden Planet es más que una adaptación. En la película no hay una trascripción literal de The Tempest, sino una recreación, una interpretación, una visión particular y una ordenación de los elementos argumentales shakesperianos. Se trata de una obra viva y evolutiva, que tiende a vivir una vida propia renovando viejos significados y erigiendo un sucedáneo de nuestro mundo. Forbidden Planet modifica el sistema transpositivo ahí donde el salto temporal y social lo permite. En ella la reforma de las formas se convierte en el principal motor de una obra que se ha aceptado desde hace siglos y que ahora presenta hechos que ya son conocidos, pero de una manera singular, heterogénea y colosalmente original. Evidentemente, Forbidden Planet, es, además de una translación, una interpretación y una recreación del cosmos shakesperiano.
Concordando con lo dicho, resulta obvio que la figura de Calibán está sujeta a numerosas variaciones que identificaremos debidamente en su momento, y que quizás lo que se pretenda con ellas sea que el espectador que leyó la obra y observó con detenimiento la película las identifique como elementos que vinculan a Calibán y su, o sus, homólogos en la película con el eje fundamental de la obra, que por el simple hecho de poseer pocas variaciones importantes de personajes, esta variación, la de Calibán, cobrará mayor importancia.
LOS PERSONAJES EN THE TEMPEST Y FORBIDDEN PLANET. FIGURA DE CALIBAN EN EL FILM.
Procederemos ahora a analizar las equivalencias entre los personajes que configuran The Tempest y los que hacen lo propio con Forbidden Planet siguiendo en cierta medida el esquema que nos propone Eduardo Sánchez Noriega en su libro De la literatura al cine. Empezando por un personaje que se transforma en héroe en la película, papel que no poseía en The Tempest, podemos afirmar que el comandante Adams aglutina a la vez en su personaje a Alonso y a su hijo Ferdinand. Próspero pasa a ser Morbius, Miranda se transforma en Altaira, Ariel es Robby y Calibán el Monstruo del Id, aunque esto lo matizaremos después. El consejero Gonzalo pasa a ser el teniente Ostrow, Antonio, el usurpador se identifica con el teniente Farman, la Isla de Próspero evoluciona en el planeta Altaír 4. Los graciosos personajes cómicos que están junto a Calibán en The Tempest, Estéfano y Trínculo, mayordomo borracho y marinero bufón se convierten en el cocinero de la nave de Adams y está es una variante realmente lograda que se transforma en una alegórica simplificación, ya que el cocinero de Forbidden Planet lleva, para recordarnos el original, una típica gorra de marinero.
Pasando ya al tema de la figura de Calibán tenemos que referirnos al hecho de que Robby, el robot, a pesar de ser ajeno a los sentimientos propios de las personas, posee algunas de sus debilidades. La escena de la borrachera de la pareja galáctica formada por el robot y el cocinero, que brinda por las relaciones interplanetarias está realmente emulando y superando quizás cómicamente al original, (en The Tempest, Estéfano y Trínculo se emborrachan junto a Calibán bebiendo jerez). Ahora bien, para nuestro ensayo la característica más importante de esta escena es la variante, muy desarrollada en la película a partir de la conexión entre el Ello y el Yo de Morbius, pues, Robby, en un determinado momento se convierte en cómplice del monstruo del Id, transposición principal de Calibán. El cocinero pide a Robby dos hectolitros de whisky y cuando se aproxima a la nave el monstruo del Id, creado por la mente de Morbius y el cocinero le pregunta con síntomas de preocupación al robot si ha notado una presencia extraña, éste le miente en lo que denominaríamos como una mentira canibalesca que pretende cubrir y no destapar los temores hechos realidad del doctor Morbius. Tenemos que decir que hemos desechado que Robby en esta escena interprete el papel de Ariel porque en el original no entra en contacto directo, llegando a mentir en persona a un personaje, ya que como debemos recordar, éste era un espíritu. Por lo tanto, por su conexión con el cocinero y su servicio (robotizado) a Morbius podríamos afirmar que Robby hace en esta escena de Calibán, aunque no cabe duda de que la identificación natural y general en la película de Calibán es el Monstruo del Id. Esta fidelidad, tan inmensa, a The Tempest, hasta en escenas como la anteriormente descrita, no debería extrañarnos demasiado si tenemos en cuenta que incluso la película guarda el juego shakesperiano de disposiciones escénicas del primer al último plano, a manera de estructura especular con numerosas idas y venidas constantes.
RELACIÓN ENTRE MIRANDA PRÓSPERO Y CALIBÁN EN FORBIDDEN PLANET.
No hay duda a estas alturas de que Próspero es cruel con Calibán, un hijo ilegítimo, nacido de una bruja. Es tan despiadado con él que aniquila su niñez, haciendo de él que parezca un ser horrible que pretende violar a una indefensa niña. El monstruo del Id, retoño del pensamiento del doctor Morbius, también se nos presenta como un ser abominable de tamaño gigantesco y de patas terminadas en una ciclópea y única garra. La representación de Miranda, al igual que la de Calibán, no presenta diferencias considerables de comportamiento en la película; es sumisa, obediente, aunque podríamos afirmar, por sus reiterados besos y encuentros con su futuro prometido, por su curiosidad hacia el amor y poniendo un ejemplo concreto, por la escena en la que se está bañando desnuda, que quizás ha perdido una pequeña parte (todavía insignificante) de su fuerte castidad. La relación entre ellos resulta muy parecida en el filme a la de The Tempest, aunque hay una diferencia que puede tener importancia. En The Tempest no aparece la escena del intento de violación de Calibán hacia Miranda; en cambio podríamos atrevernos a postular que en la escena en la que el tigre ataca a Altaira y a su amado vemos una paráfrasis evidente de este hecho. El Monstruo del Id (que dominaba al tigre) falla, como su predecesor Calibán, en su intento. Siguiendo en la línea de Altaira/Miranda, ésta empieza a interesarse por los visitantes de la isla/ planeta y su padre poseído por unos celos que han sido calificados como celos de índole casi incestuosa. En la obra de Shakespeare se opone a una “aventura tan rápida” y en la obra cinematográfica le solicita a su hija que grite que no quiere realmente a su amado. Sendas acciones son las que nos conducen a pensar en Morbius/Próspero como un padre semi-incestuoso más que como un padre protector.
EL PROBLEMA DE LA IDENTIFICACIÓN EN LA FIGURA DE CALIBÁN
IDENTIFICACIÓN DE UN LECTOR / ESPECTADOR IMPLÍCITO EN LAS OBRAS E IDENTIFICACIÓN EN LA REALIDAD DE CALIBÁN Y EL MONSTRUO DEL ID.
Como corolario y prosiguiendo todavía nuestro estudio sobre Calibán, daremos paso al análisis pormenorizado de aspectos muy substanciales tanto en Forbidden Planet como en The Tempest desde un punto de vista postcolonial; la identificación del lector del libro o del espectador de la película con uno de los personajes de las mismas y la identificación del personaje de Calibán / Monstruo del Id (Robby) en la realidad. En cuanto a lo relacionado con la identificación del lector de la obra o de quien visione la película con un personaje de sus respectivas obras, podríamos preguntarnos si una persona que viva en un territorio sometido al efecto de la colonización considerará de igual modo The Tempest que una persona que habita en una zona Colonizadora, es decir, donde se produce la colonización (metrópoli). Como resulta evidente en un primer momento todos creemos que la concepción de la obra es muy distinta, y seguramente estaríamos en lo cierto, ahora bien, concretamente ¿con quién, con qué personaje, se identificaría cada persona (Colonizador / colonizado) en las obras?
No existen, apenas, vacilaciones de que una persona, bien europea o bien norteamericana, pero colonizadora, seguramente se vería reflejada en el libro de Shakespeare o en la película, con Próspero / Morbius, puesto que es este personaje quien todo lo domina y quien, en una muestra clarísima de etnocentrismo, ejerce de un dios “evangelizador”, aunque también cabe la posibilidad de que nuestra persona, que etiquetamos de “colonizadora”, proceda de una minoría marginal del sistema de los colonizadores y se identifique con el propio Calibán / Monstruo del Id. A esta dicotomía Próspero / Calibán nos lleva el creer que estos dos personajes ocupan el centro de la obra siendo por lo tanto difícil que un lector se identifique con un personaje no principal. Sin embargo si la persona que se tuviese que sentir identificada en el libro fuese una chica o mujer, seguramente, si estuviese sometida a una restricción de cualquier tipo por parte de su padre (al igual que Miranda) o encontrase el amor de repente (tal y como ésta), respondería afirmativamente si le inquiriésemos si se siente identificada con la única figura femenina de las obras.
Pero pasemos ahora al caso contrario; una persona procedente de África o incluso de Latinoamérica ¿con quién se identificaría? Podría depender todo del grado de alienación que soporte esta persona colonizada. Una persona sumergida en el sistema hasta el fondo, al no oponer demasiada resistencia al Colonizador (Próspero / Morbius) se identificaría con Ariel, tal y como expone Retamar en su obra Caliban (afirmando, eso sí, que tal identificación, llevada a cabo por Rodó, es errónea). Esta identificación, a pesar de lo que postule en el libro de Retamar, no deja de ser válida hoy en día pues tal referente en el libro (Ariel) podría ser el caso de los hispanoamericanos con una ideología conservadora, en cambio si llevásemos estas obras a un país que acaba de ser colonizado y que todavía no está inmerso en las aguas del país colonizador, lo más posible sería que esta persona, llamémosla por ejemplo Iraquí, se identificase con nuestro personaje objeto de estudio, Calibán, quien reacciona contra el sistema que le imponen. Es evidente que el hecho de la identificación con Colonizador o Colonizado depende también en gran medida de la educación, relaciones, moral e ideología de cada persona, no únicamente de su localización geográfica, de donde habite, de este modo existe la evidente heterogeneidad de identificaciones, siendo asimismo posible que una persona hispanoamericana de carácter progresista se identifique con Calibán, y que otra persona de Irak, por el hecho de pensar que la llegada de EEUU es beneficiosa para él, se vea reflejado con Ariel.
Por último, pasando ala cuestión de la identificación de Calibán en la realidad, tenemos que hacer referencia a que en distintas momentos históricos se ha identificado (y también representado en las obras teatrales) a Calibán con personas, grupos sociales, o movimientos distintos, como extraemos de la obra de Hallet Smith Twentieth century interpretations of The Tempest. Primero se pensó que Calibán era una mezcla entre mono y humano (siglo XIX con el auge del Darwinismo). Tras esto hubo quien lo identificó y representó en la obra como una persona de raza negra. En estas dos primeras caracterizaciones del personaje de Caliban vemos que éste sigue siendo interpretado en función del prisma, de los ojos de Próspero. Tras la Segunda Guerra Mundial cambió la focalización de la figura de Calibán y éste pasa representar al Demos, al Pueblo, como idea del sometimiento y manipulación que éste recibe por parte de los mandatarios que poseen y rigen el poder. Con posterioridad a esta marxista tipificación se pasó a otra durante el apogeo de la Guerra Fría en la que se veía a Calibán como la extensión de uno de los brazos de EEUU. Se produjo esta identificación por el carácter pernicioso y destructor con el que algunos ven a nuestro personaje (que recordemos se ha vuelto de este modo por Próspero), y que sobre todo en la película, por el hecho de ser “invisible”, “diligente”, y tremendamente “mortífero” a los ojos de los visitantes Terrícolas del Planeta de los Krell, es visto como un agente de globalización (EEUU).
Pero ¿Serían posibles hoy en día todas estas lecturas de la figura de Calibán? ¿No estamos demasiado dentro del sistema Capitalista, por ejemplo, como para reconocer que Calibán ejemplificaría a este sistema, o a su epónimo, llamémosle Europa o EEUU? No hay duda de que la lectura postcolonial y feminista de The Tempest seguirá teniendo vigencia pero podríamos atrevernos a predecir, tal y como afirma Sofía Muñóz Valdivieso en las postrimerías de su libro
The Tempest en el paradigma posmoderno, que por los conflictos y grandes debates que se avecinan, o que ya están aquí en nuestro mundo, la crítica tratará de descubrir en Shakespeare en cierta medida, a un ecologista que defiende a través de Calibán la belleza natural de la isla de la que fue desposeído por un agente de contaminación como es Próspero, que de nuevo será visto desde un prisma que no coincidirá, al igual que nuestra visión poscolonial, con los postulados clásicos y tradicionales que estudiaban a este personaje, pasando de nuevo al centro de la obra Calibán (la naturaleza, lo natural en estado puro).
OBRAS CITADAS
E.DONALDSON, Laura. The Miranda Complex. Acceso directo en
[www.jstor.org] FERNÁNDEZ RETAMAR, Roberto Caliban, Edicións de la Universitat. Lleida, 1995
MANNONI, O. Prospero and Caliban; The psicology of Colonizatión, New York, 1956.
MUÑOZ VALDIVIESO, Sofia The Tempest en el paradigma posmoderno, Textos Mínimos Universidad de Málaga, 1999.
SÁNCHEZ NORIEGA, Eduardo De la literatura al cine, Barcelona, Paidos, 2000.
SMITH, Hallet Twentieth century interpretations of The Tempest, Englewood Cliffs, 1969
PALMER, D.J A selection of critical essays. London, Macmillan, 1972.
[1] Titulo: Forbidden Planet (1956) Metro-Goldwyn-Mayer. Director : Fred M. Wilcox .C: Wakter Pidgeon (Dr. Edward Morbius), Leslie Nielsen (Comandante John J. Adams), Anne francis (Altaira Morbius), Warren Stevens (Doc Ostrow) W: Alan J. Adler, Irving Block, Cyril Hume, basada en "La Tempestad" de William Shakespeare.