Acaba de hacerse oficial el
anuncio por parte de la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura del proyecto de dotar de un ordenador portátil a cada alumno de E.S.O. La noticia ya
la había filtrado José Luis Redrejo en su blog, y nosotros
nos habíamos hecho eco de ella en esta bitácora.
Por otro lado,
ya dijimos en otra ocasión que nuestra opinión era que este ordenador por alumno de E.S.O. debería ser un portátil, por lo habrá quien pueda pensar que habríamos de congratularnos por la decisión de la Consejería de Educación. Sin embargo, y como decíamos también en aquella ocasión, hay un pero esencial que nos hace tomar con desconfianza esta nueva andanada pionera de nuestros políticos: y ese pero no es otro que
el temor que nos inspiran las ineptas mentes que dirigen la Educación en Extremadura.
Bienvenidos sean los portátiles, pero no solos. Vengan acompañados de medidas concretas (reducción del número de alumnos por aula, reducción de horas lectivas, etc.), y vengan, sobre todo, acompañados de una renovación-revolución radical de los métodos pedagógicos. ¿Qué haremos con los portátiles en unos centros donde el método docente más extendido sigue siendo el inveterado “profesor que sabe imparte sus conocimientos a alumno que memoriza”? Pues haremos lo mismo que hemos hecho los últimos cinco años con los primeros ordenadores: esperar a que envejezcan.
Y no es que yo sea en exceso suspicaz para con esta administración nuestra. Pero es que no es de fiar. ¿Cómo fiarme de esta apariencia revolucionaria de nuestros políticos y expertos educativos, si son los mismos que han permitido la imbecilidad de las pruebas extraordinarias, esas que hacen los alumnos tres días después de haber sido informado de que han suspendido? ¿O los mismos que se han inventado las esperpénticas clases de refuerzo para alumnos en “grave riesgo” de no superar ciertas asignaturas, ocho horas de clase para alcanzar los objetivos mínimos?
La filosofía educativa que subyace en medidas como las antedichas no es compatible con la renovación pedagógica en que debería enmarcarse la integración de las Tics.
En otras palabras, la integración de las Tics no es el centro ni el sustento de la renovación educativa: es simplemento un elemento más, importante sin duda, pero sólo uno más. Pero, ¿qué es lo que hacemos en Extremadura? Lo que hacemos no es otra cosa que aplicar afeites tecnológicos en el ajado rostro de nuestra práctica docente. Y unos afeites muy caros, por cierto.
Por último, y en lo que hace a temas de infraestructura, hay ciertos puntos que aún no sé cómo encajar:
- Se habla de que en una primera fase se instalarán monitores planos para los alumnos, y en una segunda fase llegarían los portátiles. ¿Alguien me puede explicar esto? Es una estupidez tan grande que no sé si lo habré entendido bien.
- Acaba de hacerse pública una convocatoria de ayuda de la Junta de Extremadura para familias con alumnos en E.S.O., en la que se ofrecen 300€ para la compra de un ordenador y 100€ para la conexión a internet. Esto es, les regalamos un ordenador para el insti y les subvencionamos otro para casa.
En definitiva, me da la impresión de que tiramos el dinero público sin mucho sentido. Nadie, por ejemplo, ha hecho un estudio de cómo y con qué resultados se han utilizado los ordenadores que nos invadieron hace cinco años. Nadie ha analizado en qué ha variado la práctica docente y discente en ese perídodo. Por eso me asusta y me deprime toda esta revolución desde arriba, toda esta imposición sin explicaciones.
Los problemas de la Educación son complejos, muy complejos. Y tal vez debamos ser pacientes, darle tiempo al tiempo, esperar la renovación del profesorado… Pero lo que es claro es que esta casa hay que levantarla desde los cimientos, desde las aulas; no nos vale un taumaturgo-deusexmachina-politicastro rociando el maná sobre el pueblo hambriento.
Bienvenidos sean los portátiles…, pero que vengan armados.
Technorati Tags: educación, Extremadura, tics

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